Ilustración: Chris Harnan
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Dónde invertir US$100.000 ahora

Cuatro expertos de inversión hablan sobre las oportunidades de la "vieja economía".

Lo antiguo vuelve a aplicar en el mundo actual de la inversión.

La agitación actual de los mercados financieros ha llevado a los inversionistas a buscar estabilidad. Y la “vieja economía” —los sectores de primera línea que se basan en negocios de la era industrial, como el transporte, los materiales y los servicios públicos— se ha consolidado como un valor seguro, mientras que otros sectores se han visto sacudidos por la volatilidad tecnológica y geopolítica.

Los gestores de patrimonios encuestados por Bloomberg plantean un argumento doble. Los sectores de la vieja economía suelen generar efectivo, tienen un alto nivel de activos y están menos expuestos a perturbaciones. Ofrecen protección frente a la volatilidad actual y pueden aprovechar la IA para mejorar sus negocios.

Los sectores tradicionales, como la agricultura, proporcionan un escudo frente a las disrupciones del avance tecnológico y, en algunos casos, se benefician del mismo, argumentó una gestora. Y aunque la IA promete inaugurar un mundo completamente nuevo, esa visión depende de las inversiones en la economía tradicional. El auge de la IA exigirá energía, infraestructuras, materiales y maquinaria. Los centros de datos requieren energía y espacio. Las redes eléctricas necesitan modernizarse.

Mientras tanto, a medida que continúan las repercusiones económicas de la guerra en Irán, los inversionistas se han vuelto más cautelosos respecto a las acciones de crecimiento y se sienten más atraídos por la resiliencia de las empresas de primera línea. Incluso en tiempos de incertidumbre, señaló otro gestor, se seguirán utilizando las tarjetas de crédito para pagar productos de primera necesidad.

Para los inversionistas a los que les gusta invertir mediante fondos cotizados en bolsa (conocidos como ETF), Andre Yapp, investigador asociado de ETF en Bloomberg Intelligence, sugirió fondos afines a las ideas de los expertos.

Le preguntamos a los gestores patrimoniales cómo gastarían US$100.000 en una afición o pasión personal. Entre sus respuestas figuraban la compra de abonos de temporada para partidos de hockey sobre hielo, y estudios de culinaria en el extranjero.

Snezhana Otto, gestora de fondos, AllianceBernstein

Enfocarse en la estrategia de “picos y palas”

La idea: Si comparamos el índice Russell Value (valor) con el índice Russell Growth (crecimiento), vemos que actualmente el valor está superando al crecimiento. El índice Russell de crecimiento cuenta con muchas empresas que se están viendo afectadas por la IA: software, medios de comunicación y otras. Por su parte, el índice de valor solo tiene una exposición del 15% a la disrupción de la IA. Este índice está compuesto por los “picos y palas” de la economía: servicios públicos, electricidad, maquinaria, transporte y automotor. Creemos que estas áreas no solo están al margen de la IA, sino que se benefician de ella.

La agricultura es un buen ejemplo. El ciclo agrícola, y la productividad que lo rodea, es una inversión atractiva. La superficie de tierra agrícola cultivada no está aumentando, pero la población crece y lo que necesitamos para alimentarnos requiere más insumos.

La estrategia: La maquinaria agrícola es fundamental para aumentar la productividad de las explotaciones. Las semillas, los fertilizantes y la maquinaria son elementos clave para impulsar la producción. Las empresas que operan en este sector suelen ser grandes compañías bien consolidadas, con una gran capacidad de ejecución. A lo largo del tiempo, han demostrado un poder de fijación de precios sostenido, impulsado por la innovación. Aunque el ciclo agrícola se encuentra actualmente en una fase de desaceleración y los precios de los cultivos son bajos, estas empresas de apoyo están bien posicionadas y creemos que tienen el potencial de beneficiarse cuando el ciclo finalmente se recupere.

Panorama general: Existe un debate en curso sobre el impacto de la IA en las fases posteriores de la cadena de valor y el nivel de inversión en capital que generará en toda la economía. Para los inversionistas que buscan una exposición menos dependiente de estos resultados, los sectores de los materiales y la fabricación industrial ofrecen oportunidades muy interesantes. Se trata de sectores con ventajas estructurales que no están directamente vinculados a la IA y que pueden obtener buenos resultados en diversos escenarios, independientemente de cómo evolucionen los debates relacionados con la IA

Sin embargo, existen riesgos. El entorno geopolítico actual podría mantener elevados los precios del petróleo, lo que aumentaría los costos de los fertilizantes y podría retrasar la recuperación del ciclo agrícola. Los precios de los cultivos ya son bajos y su trayectoria sigue siendo incierta, dadas las recientes perturbaciones mundiales.

Si la rentabilidad de los agricultores se ve aún más presionada por el aumento de los costos de los insumos (como los fertilizantes) y los bajos precios de los cultivos, el actual ciclo bajista podría prolongarse más de lo esperado.

Richard Bernstein, director global de inversiones macro y estrategias personalizadas, Janus Henderson Investors

Las pequeñas empresas industriales son la gran apuesta

La idea: La situación es clara: la economía estadounidense sigue dependiendo en gran medida del resto del mundo para una amplia gama de productos; basta con fijarse en el déficit comercial. Esa dependencia se vuelve especialmente problemática en períodos de contracción de la globalización.

En consecuencia, cada vez es más necesario que EE.UU. reconstruya su base industrial nacional. Además, las acciones de empresas industriales de pequeña y mediana capitalización han superado al mercado. Creemos que se está dando un renacimiento industrial estadounidense que comenzó hace más de una década.

La estrategia: Las acciones de las pequeñas empresas industriales son infamemente cíclicas y caras, lo que suele disuadir a los inversionistas. Aunque las valoraciones no presentan un descuento significativo, se trata de acciones con un importante potencial de beneficios a largo plazo. No invertir en el sector industrial, pero hablar de los riesgos que supone para EE.UU. depender de otros países para el suministro de bienes, es como decir: “queremos transportar más mercancías, pero no estamos dispuestos a construir más carreteras”.

Un subsector industrial especialmente atractivo es el de la distribución de energía. La modernización de la red eléctrica es esencial para el crecimiento económico y la reindustrialización. Hoy en día, gran parte de la red eléctrica de EE.UU. sigue dependiendo de tecnología de aluminio y cobre con décadas de antigüedad. Al actualizarla con conductores basados en carbono, el país podría aumentar la capacidad de la red en un estimado de entre 20% y 30%. Este subsector carece de capital y es estructuralmente importante. Hay relativamente pocas empresas que operan en este ámbito, pero la necesidad de inversión es significativa y va en aumento. La demanda no hace más que crecer a medida que las industrias con un alto consumo energético —en particular los centros de datos— continúan expandiéndose. Será prácticamente imposible reindustrializar la economía estadounidense y recuperar cierto grado de independencia económica si no se moderniza la infraestructura industrial del país.

Panorama general: Las oportunidades de inversión a largo plazo suelen estar impulsadas por la escasez de capital. Lo ideal es ser el único banquero en una ciudad llena de prestatarios: ahí es donde se generan las rentabilidades a largo plazo más sólidas. Por el contrario, cuando el capital abunda, los prestatarios suelen obtener capital a bajo costo y los inversionistas suelen salir perdiendo. Aunque la IA es un argumento económico convincente, resulta menos atractiva desde el punto de vista de la inversión a largo plazo debido a su considerable sobrecapitalización. Por el contrario, muchos sectores de la economía tradicional siguen sin recibir la inversión necesaria y son ignorados, lo que crea oportunidades más atractivas para el capital paciente.

Peter Fisher, gestor de fondos, Wellington Management

Sin prisa pero sin pausa

La idea: El auge de la IA ha dado lugar a un pequeño grupo de empresas ganadoras que han registrado un enorme crecimiento y unas valoraciones astronómicas, lo que ha ampliado la brecha y ha dado la impresión de que todas las demás salen perdiendo. Sin embargo, muchas empresas están obteniendo buenos resultados por méritos propios.

Tomemos como ejemplo a las empresas de tarjetas de crédito y de pagos. Estas compañías han crecido a un ritmo normal —o incluso más rápido que sus promedios históricos—, pero ese crecimiento parece modesto en comparación con el de las empresas impulsadas por la IA. Esto ha creado una desconexión entre la evolución del precio de las acciones y los fundamentos empresariales subyacentes.

Es la clásica dinámica de la tortuga y la liebre. Estos negocios que se centran en el consumidor tienden a crecer de forma lenta y constante a través del tiempo.

La estrategia: Aunque siempre existen riesgos en el sector de la financiación al consumo, las empresas tradicionales —especialmente en el ámbito de las tarjetas de crédito y los pagos— se benefician de los efectos de sus sólidas asociaciones. Sus amplias alianzas con otras empresas hacen que sea difícil desbancarlas, incluso con los avances tecnológicos.

Las empresas con una amplia exposición tanto a consumidores de gama alta como de gama baja suelen obtener buenos resultados, incluso cuando la economía general está inestable. Aunque los consumidores de gama baja han tenido un impacto relativamente neutro en las empresas de pagos en los últimos años, la fortaleza de los consumidores de gama alta se ha mantenido.

No hay una narrativa general ni un catalizador claro aquí, solo un crecimiento constante y gradual año tras año. Algunas acciones del sector de los pagos han bajado, pasando de valoraciones elevadas a niveles más razonables, lo que puede presentar oportunidades atractivas para los inversionistas.

Panorama general: Si observamos casos históricos similares de disrupción económica, como el ferrocarril, las acciones de esos sectores solían registrar su mayor crecimiento y sus mayores capitalizaciones bursátiles en las primeras fases de su ciclo de adopción. Aunque la IA está en pleno auge en la actualidad, la historia sugiere que esa dinámica terminará cambiando. Y cuando caiga de su punto álgido, el mercado volverá a fijarse en estas empresas que siguen avanzando con perseverancia.

Meera Pandit, estratega de mercados globales, JPMorgan Asset Management

Fundamentos de la implementación de la IA

La idea: El valor está superando al crecimiento en lo que va de año, repitiendo la dinámica observada a principios de 2025 en un contexto de volatilidad provocada por los aranceles. Algunos sectores de valor, en particular, se han mantenido resistentes a pesar de la incertidumbre geopolítica, sobre todo el sector energético. Este sector ha destacado por su buen rendimiento este año. Sin embargo, la confianza del mercado podría cambiar de nuevo en algún momento, por lo que los inversionistas deberían centrar sus inversiones en los sectores de valor que cuenten con el respaldo de un sólido crecimiento de los beneficios y de factores favorables a largo plazo. En este sentido, destacan los materiales y los servicios públicos.

La estrategia: La dispersión sectorial este año ha sido llamativa: aunque el S&P 500 ha bajado en lo que va de año, seis de los once sectores del S&P 500 siguen registrando resultados positivos. Muchos de ellos son los sectores tradicionales de valor: energía, industria, bienes de consumo básico, servicios públicos, inmobiliario y materiales. Si se analiza en profundidad, entre el 65% y el 95% de las acciones de cada uno de estos sectores están superando al S&P 500 en lo que va de año, lo que genera un amplio abanico de oportunidades. Esto crea un entorno propicio para la selección de valores dentro de estos sectores.

Se prevé que tanto el sector de los materiales como el de los servicios públicos registren un crecimiento de dos dígitos de sus beneficios en 2026. Desde una perspectiva a largo plazo, estos sectores, junto con el industrial, son contribuyentes clave al desarrollo de la IA, a medida que los ganadores de la IA pasan de gastar capital a recibirlo.

Panorama general: La nueva economía depende de la antigua; ya no se trata de una dinámica que obedece a la visión “o lo uno o lo otro”. Los avances tecnológicos están impulsando un aumento de los gastos de capital en los sectores tradicionales, lo que significa que las inversiones en la antigua economía pueden complementar el crecimiento impulsado por la inteligencia artificial.

Los sólidos resultados, el rendimiento superior relativo, la calidad subyacente y las valoraciones interesantes han atraído de nuevo a los inversionistas hacia estos sectores. Lo que hará que esto resulte especialmente atractivo en el futuro es cómo la antigua economía se entrecruza cada vez más con la nueva y la respalda.

Traducción editada por Malu Poveda.

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